¿Qué es la ejecución hipotecaria?
La ejecución hipotecaria es un proceso judicial ejecutivo cuya finalidad es sacar a subasta el bien inmueble que garantiza un préstamo hipotecario para que el acreedor pueda cobrar la deuda pendiente. Se puede presentar la demanda tras 12 cuotas impagadas. Lo habitual es reclamar el capital no abonado, el pendiente de pago y los intereses de demora.
Las 5 fases del procedimiento
Fase 1: Interposición de la demanda ejecutiva. El acreedor presenta la demanda al juzgado con la escritura pública de hipoteca, el acta de fijación de saldo y la certificación registral. Fase 2: Admisión a trámite y notificación al deudor mediante auto de despacho de ejecución y requerimiento de pago. Fase 3: Oposición del deudor (si la hay), con señalamiento de fecha de juicio. Fase 4: Decreto de convocatoria de subasta. Fase 5: Celebración de la subasta electrónica en el Portal del BOE.
Plazos estimados según la fase procesal
Demanda interpuesta sin admisión: 14-15 meses. Demanda admitida a trámite: 12 meses. Demanda notificada con despacho de ejecución: 10 meses. Decreto de subasta pedido pero no notificado: 8 meses. Decreto notificado y firme, solicitud de tasas: 6 meses. Edicto de subasta publicado: 4-5 meses. Estos plazos son aproximados y varían según el juzgado.
Qué ocurre después de la subasta
Si hay pujas, el acreedor cobra el importe de la deuda y puede subir las pujas sin desembolsar dinero hasta dicho importe. Si no hay pujas, se adjudica directamente la plena propiedad: al 50% de la tasación si no es vivienda habitual, o al 70% si lo es.
Importancia para el inversor
La fase judicial determina los plazos de desinversión, los costes judiciales restantes y las palancas de negociación. Los operadores profesionales suelen priorizar créditos en fases avanzadas porque la relación tiempo-rentabilidad es más favorable.
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